III. ¿Y qué tienen que ver los relojes?

¿Y qué tienen que ver los relojes?
Por John Banville

Análisis (idea general).
Este texto publicado por el escritor de nacionalidad irlandesa, John Banville, se desarrolla en base a un análisis del libro The physicist and the philosopher de la mexico-estadounidense Jimena Canales, en el que ella revive y nos brinda una profunda explicación del debate llevado a cabo entre Henri Bergson y Albert Einstein el día 6 de abril de 1922 en Francia.
La argumentación giraba en torno a la teoría de la relatividad realizada previamente por Einstein, y tenía como propósito unir a físicos y filósofos para determinar si los fundamentos de dicha hipótesis eran válidos, pero en lugar de eso, sirvió como símbolo de la enemistad que existe desde hace casi un siglo entre la filosofía y la ciencia, a causa de la rivalidad que surgió entre los oradores.
Tanto para Banville como para Canales, aquel episodio de la década de los veintes, es por completo una referencia a lo que ha venido sucediendo entre estos campos tan distintos, ya que Bergson, representando a los filósofos, y Einstein, encabezando el lado de la ciencia, comenzaron a utilizar como pretexto ese primer encuentro para atacar los fundamentos con los que cada uno trabajos publicados por su colega.
A Einstein le molestaba la idea de que se formularan teorías para explicar el por qué de las cosas en base a meras probabilidades y no en descripciones exactas y certeras tal como Newton, conocido como el primer científico de verdad y antecesor suyo, decía que se debían llevar a cabo las descripciones del funcionamiento de las cosas. Además, consideraba las ideas filosóficas como sueños, pues no tenían sustento en base a hechos mensurables ni rigor científico.
Bergson, por su parte, consideraba que la ciencia iba tornándose cada vez más como una ambiente en el que solo debía interesarnos una versión de las cosas, y no se tomaba el tiempo para analizar l circunstancias de cada cosa.
Según Canales lo dice, el debate aún sigue presente, tal vez más fuerte que en aquel entonces, y menos apreciado ahora. Hay que tener en cuenta que la relevancia de este tema se vuelve cada vez más compleja.


Hipótesis.
The physicist and the philosopher es una obra extraordinariamente amplia y rica. Canales virtualmente rescató del olvido un debate cautivador y de gran importancia que sigue siendo relevante en una época en la que hemos comenzado a cuestionar, con inquietud, la hegemonía de la ciencia y su hija incontrolable, la tecnología. La edición descuidada del libro le hace un flaco favor al estilo y la erudición de Canales. Su relato sobre el debate y sus muchas ramificaciones es de una claridad admirable –el libro está dirigido al lector común y, debo añadir, al reseñista común– y a lo largo de la obra se esfuerza por ser justa con ambos personajes. En las últimas páginas del libro admite que las brechas entre la ciencia y la filosofía siguen estando tan abiertas como en el momento del debate, si no es que más, pero que ha tomado la decisión de situarse “en el territorio intermedio de las dicotomías dualistas”, donde “podemos considerar nuestro universo tan lleno de relojes, ecuaciones y ciencia como de sueños, recuerdos y risas”. 
Ideas principales

  1. La filosofía y la ciencia tienen casi un siglo en conflicto.
  2. A lo largo del siglo XX, el filósofo francés Henri Bergson solía ser célebre en todo el mundo.
  3. En comparación con Albert Einstein, hoy en día nadie se interesa por leer a Bergson.
  4. El 6 de abril de 1922, Einstein y Bergson entablaron un debate en Francia, en el que se desarrollo una rivalidad entre ambos
  5. No se sabe si la teoría de la relatividad de Einstein es real o es solo una hipótesis más adaptable que otras teorías, como las que surgían en la Antigüedad.
  6. Galileo animó la implementación de la cosmología, sin embargo fue Newton quien la llevó a su apogeo afirmando que no buscaba hipótesis sino una descripción exacta del funcionamiento de las cosas.
  7. Einstein fue sin duda el último de los newtonianos.
  8. Einstein se negó a aceptar la teoría cuántica que desarrolló Max Planck, que sustituía la certidumbre por la probabilidad.
  9. El encuentro en abril tenía como propósito unir a físicos y filósofos para discutir la veracidad de la teoría de la relatividad, pero en su lugar generó más conflicto.
  10. Bergson presentó su propia hipótesis en la que decía que el tiempo no transcurría en línea recta sino que vacilaba.
  11. Bergson buscaba demostrar que el mundo no solo puede medirse mediante los hechos científicos sino también gracias a nuestras acciones, pensamientos y emociones. Einstein, por su parte depositaba su confianza en las certezas empíricas.
  12. Einstein buscaba la unidad en el universo y Bergson por el contrario creía en el cambio permanente.
  13. Bergson escribió sobre las implicaciones de la dilatación del tiempo en la relatividad de modo tal que parecía no entender la nueva física de Einstein. Eso fue suficiente para desacreditarlo a ojos de la mayor parte de los científicos y algunos filósofos.
  14. Resulta polémico el por qué consideran a Bergson perdedor solo por su desliz en en el asunto de la dilatación del tiempo.
  15. Bergson no consideraba que la ciencia, y la física en particular, fuera capaz de llegar al núcleo de estas verdades que creemos fundamentales y que nos guían a lo largo de la vida.
  16. Einstein confesó que le sorprendía que las realidades físicas del mundo se ajustaran tan dócilmente a las leyes de la disciplina humana de las matemáticas.
  17. Para Bergson, el espacio fluye sin pausa, hay movimiento pero “está en el aparato”.
  18. El problema de los relojes y de la dilatación del tiempo que miden era la parte medular del desacuerdo entre ambos hombres. 
  19. La autora del análisis admite que las brechas entre la ciencia y la filosofía siguen estando tan abiertas como en el momento del debate, si no es que más.


Rubí Navarro Murillo.

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